Quizás el Rolls-Royce más polémico de la posguerra sea el Camargue, un coche que ya tiene más de 50 años y que puede presumir de muchos récords y «primicias» para la marca. Fue el primer Rolls de serie de la posguerra diseñado por un carrocero extranjero: Pininfarina estaba tan encantado de conseguir el encargo que aceptó una tarifa reducida y una regalía simbólica de 1 libra por cada Camargue vendido.
Fue el primer Rolls-Royce fabricado según el sistema métrico en lugar del imperial, lo que causó cierta confusión en Turín. Fue el primero de su marca en incorporar un parabrisas integrado, cristales laterales curvados, encendido electrónico y fibra óptica, aunque esta última característica solo se aplicaba a las luces de posición delanteras.
En su lanzamiento, en marzo de 1975, costaba 29 250 £, lo que equivaldría hoy a unos 260 000 €. Su precio duplicaba el del Silver Shadow, superaba en un 50 % al del Corniche y era 8000 £ más caro incluso que la limusina Phantom VI. El Rolls-Royce Camargue fue el coche de serie más caro del mundo durante gran parte de su ciclo de producción, pero en 1986 era 9.000 £ más barato que el Corniche descapotable, que costaba 93.000 £.