A veces es fácil pasar por alto la sensación de asombro que causó British Leyland (BL) cuando presentó el nuevo Rover 3500 el 30 de junio de 1976. El SD1 no solo no se parecía en nada a su predecesor, el P6B, sino que también simbolizaba la esperanza para el futuro de BL en un momento en el que su logotipo azul parecía estar indisolublemente asociado a las noticias sobre conflictos laborales y a una publicidad desesperada.
Por lo tanto, esta reunión de la gama Serie 1 en el British Motor Museum brinda la oportunidad perfecta para rendir homenaje a este coche carismático y a menudo incomprendido.
BL comenzó a trabajar en el SD1 en 1971 como sustituto del P6 y de la gama Triumph 2000/2500. La intención del jefe de diseño de Rover, David Bache, era evocar la forma de un superdeportivo con cinco puertas, y el resultado tiene indudables reminiscencias del Ferrari 365GTB/4 Daytona.
Dado el presupuesto limitado, el director técnico Spen King decidió utilizar tantos componentes estándar como fuera posible. Redujo aún más los costes empleando un eje rígido y frenos de tambor en la parte trasera, en lugar de la configuración De Dion y los discos del P6.
Sin embargo, esto no afectó a la visión de Bache: «La palabra "elegante" describe la filosofía de diseño que hay detrás del nuevo Rover». La presentación a la prensa del SD1 tuvo lugar en Château Impney, situado en el centro de Inglaterra, y el modelo se convirtió en el Coche Europeo del Año de 1977, superando al Audi 100 C2. Además, el 3500 fue galardonado con un importante trofeo de seguridad.
La revista Autocar señaló: «El Rover tiene sus defectos, pero creemos que estos pueden y deben rectificarse fácilmente con cambios sobre la marcha». Por desgracia, esto pareció ser la señal para que Leyland se embarcara en su habitual patrón de autosabotaje.